Crónicas 1 a 4


Etapa 1. Albuixech - Atzeneta del Maestrat

Salgo a las 8 desde mi casa en Albuixech. Unos primeros kilómetros muy conocidos me hacían pensar que todo esto era como una ruta normal. Llego a la localidad de Gilet sin ningún percance pasando por el monasterio de Santo Espíritu y habiendo cruzado la Sierra Calderona por una de las zonas más suaves (coll de la calderona). Poco después tengo que desviarme de la prevista por no querer cruzar un río Palancia que en ese punto tenia bastante agua estancada. Desde este punto hasta la localidad de Alfondeguilla la ruta transcurre por caminos alternando tierra y asfalto. Me tomo un descanso en esta localidad y almuerzo un bocata y un zumo para seguir con fuerzas hasta la hora de comer. Continúo el camino y subo un puerto que durante algunos kilómetros no me da ningún descanso y que con el calor insoportable hacen que mi cuerpo acuse fuertemente la temperatura. A punto de darme un golpe de calor pasadas la una de la tarde encuentro una balsa de riego a la que le llegaba el agua de una fuente natural a través de un pequeño canal. Sin dudarlo me refresco y bebo. Tras esto mi cuerpo vuelve a la normalidad, con lo que puedo llegar bien a Artana, habiendo cruzado parte de la Sierra Espadán. Paro a comer en un restaurante pegado a la piscina donde paso un buen rato esperando que pasen las horas mas intensas de calor. Sigo el camino, y a un kilómetro aproximadamente de salir de Artana me desvío hacia la izquierda, por un camino asfaltado que se va adentrando en un bonito bosque de pinos. El asfalto deja paso a la tierra y a una frondosidad y paisajes preciosos en los que la sombra era dueña del camino. Como siempre, al final, todo lo bueno se acaba y vuelvo al asfalto, por una carretera que me lleva a Onda. A partir de éste punto todo lo que me queda transcurre por carreteras secundarias y algún tramo de nacional de constantes subidas y bajadas. Después de otra parada en Alcora, para merendar un poquito llego a Atzeneta del Maestrat pasadas las siete de la tarde.

Etapa 2. Atzeneta del Maestrat - Calanda

Salgo a las 8 de Atzeneta hacia el norte por una carretera de ligero descenso durante un par de kilómetros. Me desvío a la izquierda por un camino de tierra adentrándome en el parque natural del macizo del Peñagolosa. Sigo por este camino hasta un barranco donde tengo que continuar a pié durante un centenar de metros pues se hace imposible pedalear con tanta piedra suelta. Salgo del barranco por unas rampas de fuerte pendiente y después de tener que buscar el camino que pasaba por medio de un campo arbolado, sigo por un durísimo ascenso que traviesa frondosos bosques. La pendiente en muchos tramos ronda el 20 % con un firme bastante suelto que me hace sufrir mucho. Después de haber ascendido casi 500 metros y a cotas que rondan los 800 la subida se hace un poco mas cómoda para llegar a los 1050 metros desde donde se puede contemplar una bonita panorámica de toda la sierra con el pico Peñagolosa a lo lejos. Llega la bajada, muy bonita, entre bosques hasta llegar a Cullar, localidad donde paro a refrescarme y almuerzo. A partir de ahora el descenso continúa por carretera. Giro a la izquierda en el cruce con una carretera más importante y mejor pavimentada para subir un puerto sin descansos en el que la pendiente aumenta a medida que llegamos al final. Esto me lleva muy cerca de la localidad de Ares a 1150 metros de altitud. Después empiezo un largo descenso en busca de un pueblo donde comer. El GPS se me apaga varias veces por un problema con las baterias, que por suerte puedo solucionar en seguida. Sigo bajo el fuerte calor de las dos de la tarde esperando encontrar un pueblo que tarda en llegar. Por fin, a las dos y cuarto llego a Forcall, donde entro a comer en un bar situado en una plaza muy bonita. Me recupero y aunque iba muy mal de tiempo para poder llegar al destino planteado salgo de Forcall siguiendo la ruta. Durante la tarde, el camino es tan favorable y las piernas me responden tan bien que consigo hacer los kilómetros a un ritmo bastante bueno que me permiten llegar a Calanda en el horario previsto. Supongo que serían las ganas y el ánimo los que me permitieron hacer ese esfuerzo. Algo curioso es que en pasando por Aguaviva, a 25 kilómetros del final, decido buscar una tienda. Paro a preguntar a un señor que estaba pegando unos carteles pero me dijo que no era de allí y que no lo sabía. Lo curioso viene cuando en la misma puerta de la pensión donde paré me lo volví a encontrar y se quedó un poco sorprendido. Durante este último tramo iba con el miedo de remojarme en un chaparrón que solo dejo caer unas pocas y vergonzosas gotitas.  En resumen la ruta es muy bonita a la vez que dura en su primera parte.

3.3.    Etapa 3. Calanda – Castejón de Monegros

Hoy, después de la paliza de los días anteriores me hago un poco el remolón y sabiendo que la etapa de hoy iba a ser mas corta salgo a las 8:30. Las nubes de ayer parecen haberse esfumado en una noche muy calurosa. Empiezo la ruta y nada mas salir del pueblo cojo un camino de tierra que pasa entre algunos campos de almendros que poco a poco se van convirtiendo en campos inmensos de trigo y matorrales. Es precioso ver como solo en unas horas cambia tan rápido el paisaje. Pasan las horas y a pesar de que hoy no hay fuertes subidas las constantes subidas y bajadas van haciendo mella en unas piernas que acusan las dos fuertes etapas anteriores. Conforme va avanzando el día y el sol cada vez esta más alto el calor empieza a ser sofocante en una zona donde es difícil encontrar agua y pueblos cercanos, y donde el posible refugio a la sombra es muy difícil también de encontrar. Al final de la mañana cruzo por unas salinas donde se me hace muy pesada la falta de agua. Finalmente llego a Bujaraloz a las dos de la tarde y solo a 15 kilómetros del final. Como, bebo y recupero fuerzas mientras espero un par de horas que pasen esas horas de calor. Ya aburrido de esperar, decido seguir el camino por una carretera poco transitada, que me lleva a Castejón de Monegros casi a las seis de la tarde. Nada mas llegar el pueblo me da sensación del típico pueblo fantasma pues no había nada más que un par de viejos coches aparcados en la calle. Ni rastro de nadie. Busco la pensión y después de ducharme salgo a dar una vuelta en la que, por fin, veo gente por la calle.

Etapa 4. Castejón de Monegros – La Puebla de Castro

Salgo de Castejón de Monegros en el horario habitual por la carretera que me trajo para coger en seguida un camino de tierra que durante muchos kilómetros se me hace muy cómodo. Después del primer de los dos almuerzos que suelo hacer, el paisaje se transforma en enormes campos de maíz que con los aspersores me van refrescando de vez en cuando. La orografía de esta zona del Alto Aragón me deja fascinado, un vaivén de mesetas o altiplanos perfectamente definidos donde en sus partes bajas se encuentran todos los campos y en la llanura superior abundan matorrales y árboles típicos de secano. Todo esto con una gran red de acequias y canales de aguas transparentes que me inspiran confianza en beber y refrescarme en ellos. Desde lo alto de las últimas mesetas que durante el camino subo y bajo se podía contemplar a lo lejos lo que me espera en las próximas etapas, los pirineos. Después de medio perderme intentando seguir un track que iba por un camino inexistente, tengo que retroceder unos kilómetros y rehacer la ruta. En este nuevo tramo paso por Barbastro, donde aprovecho para comprar agua fresca, y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro en una carretera que discurre por medio de las primeras montañas pirenaicas. El fin de la etapa de hoy se empieza a oler en el momento que me desvío a la izquierda para dejar esa tan buena carretera para entrar en una en la que el pavimento aparece roto y cuarteado. Después de varios kilómetros de calurosa ascensión llego a la Puebla de Castro sediento y cansado. Busco un bar donde recuperarme y en el que entablo conversación con la camarera y un viejo señor sentado en la barra que decide invitarme. Después de la milagrosa recuperación bajo al lago Barasona donde me espera un camping en lugar de una pensión como yo tenía entendido y me sale bastante más caro de lo que pensaba. Aún así consigo que me hagan un buen precio y me dan una habitación de hotel y se portan muy bien conmigo. La pega de la ruta de hoy es que me he dado cuenta que tengo la horquilla rota, solo me funcionan 3 centímetros de todo el recorrido y el bloqueo nada de nada. Espero que no vaya a más y se pueda solucionar fácil. Aunque nada evitara dejarme sin horquilla un par de meses cuando vuelva. El paisaje ha sido uno de los más variados de todas la etapas realizadas sorprendiéndome mucho las mesetas del alto Aragón.

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