Etapa 1. Albuixech - Atzeneta del Maestrat
Salgo
a las 8 desde mi casa en Albuixech. Unos primeros kilómetros muy conocidos me
hacían pensar que todo esto era como una ruta normal. Llego a la localidad de
Gilet sin ningún percance pasando por el monasterio de Santo Espíritu y
habiendo cruzado la Sierra Calderona por una de las zonas más suaves (coll de
la calderona). Poco después tengo que desviarme de la prevista por no querer
cruzar un río Palancia que en ese punto tenia bastante agua estancada. Desde
este punto hasta la localidad de Alfondeguilla la ruta transcurre por caminos
alternando tierra y asfalto. Me tomo un descanso en esta localidad y almuerzo
un bocata y un zumo para seguir con fuerzas hasta la hora de comer. Continúo el
camino y subo un puerto que durante algunos kilómetros no me da ningún descanso
y que con el calor insoportable hacen que mi cuerpo acuse fuertemente la
temperatura. A punto de darme un golpe de calor pasadas la una de la tarde
encuentro una balsa de riego a la que le llegaba el agua de una fuente natural
a través de un pequeño canal. Sin dudarlo me refresco y bebo. Tras esto mi
cuerpo vuelve a la normalidad, con lo que puedo llegar bien a Artana, habiendo
cruzado parte de la
Sierra Espadán. Paro a comer en un restaurante pegado a la
piscina donde paso un buen rato esperando que pasen las horas mas intensas de
calor. Sigo el camino, y a un kilómetro aproximadamente de salir de Artana me
desvío hacia la izquierda, por un camino asfaltado que se va adentrando en un
bonito bosque de pinos. El asfalto deja paso a la tierra y a una frondosidad y
paisajes preciosos en los que la sombra era dueña del camino. Como siempre, al
final, todo lo bueno se acaba y vuelvo al asfalto, por una carretera que me
lleva a Onda. A partir de éste punto todo lo que me queda transcurre por
carreteras secundarias y algún tramo de nacional de constantes subidas y
bajadas. Después de otra parada en Alcora, para merendar un poquito llego a
Atzeneta del Maestrat pasadas las siete de la tarde.
Etapa 2. Atzeneta del Maestrat - Calanda
Salgo
a las 8 de Atzeneta hacia el norte por una carretera de ligero descenso durante
un par de kilómetros. Me desvío a la izquierda por un camino de tierra
adentrándome en el parque natural del macizo del Peñagolosa. Sigo por este
camino hasta un barranco donde tengo que continuar a pié durante un centenar de
metros pues se hace imposible pedalear con tanta piedra suelta. Salgo del
barranco por unas rampas de fuerte pendiente y después de tener que buscar el
camino que pasaba por medio de un campo arbolado, sigo
por un durísimo ascenso que traviesa frondosos bosques. La pendiente en muchos
tramos ronda el 20 % con un firme bastante suelto que me hace sufrir mucho.
Después de haber ascendido casi 500 metros y a cotas que rondan los 800 la
subida se hace un poco mas cómoda para llegar a los 1050 metros desde donde
se puede contemplar una bonita panorámica de toda la sierra con el pico
Peñagolosa a lo lejos. Llega la bajada, muy bonita, entre bosques hasta llegar
a Cullar, localidad donde paro a refrescarme y almuerzo. A partir de ahora el
descenso continúa por carretera. Giro a la izquierda en el cruce con una
carretera más importante y mejor pavimentada para subir un puerto sin descansos
en el que la pendiente aumenta a medida que llegamos al final. Esto me lleva
muy cerca de la localidad de Ares a 1150 metros de altitud. Después empiezo un
largo descenso en busca de un pueblo donde comer. El GPS se me apaga varias
veces por un problema con las baterias, que por suerte puedo solucionar en
seguida. Sigo bajo el fuerte calor de las dos de la tarde esperando encontrar
un pueblo que tarda en llegar. Por fin, a las dos y cuarto llego a Forcall,
donde entro a comer en un bar situado en una plaza muy bonita. Me recupero y
aunque iba muy mal de tiempo para poder llegar al destino planteado salgo de
Forcall siguiendo la ruta. Durante la tarde, el camino es tan favorable y las
piernas me responden tan bien que consigo hacer los kilómetros a un ritmo
bastante bueno que me permiten llegar a Calanda en el horario previsto. Supongo
que serían las ganas y el ánimo los que me permitieron hacer ese esfuerzo. Algo
curioso es que en pasando por Aguaviva, a 25 kilómetros del
final, decido buscar una tienda. Paro a preguntar a un señor que estaba pegando
unos carteles pero me dijo que no era de allí y que no lo sabía. Lo curioso
viene cuando en la misma puerta de la pensión donde paré me lo volví a
encontrar y se quedó un poco sorprendido. Durante este último tramo iba con el
miedo de remojarme en un chaparrón que solo dejo caer unas pocas y vergonzosas
gotitas. En resumen la ruta es muy
bonita a la vez que dura en su primera parte.
3.3.
Etapa 3. Calanda – Castejón de Monegros
Hoy,
después de la paliza de los días anteriores me hago un poco el remolón y
sabiendo que la etapa de hoy iba a ser mas corta salgo a las 8:30. Las nubes de
ayer parecen haberse esfumado en una noche muy calurosa. Empiezo la ruta y nada
mas salir del pueblo cojo un camino de tierra que pasa entre algunos campos de
almendros que poco a poco se van convirtiendo en campos inmensos de trigo y
matorrales. Es precioso ver como solo en unas horas cambia tan rápido el
paisaje. Pasan las horas y a pesar de que hoy no hay fuertes subidas las
constantes subidas y bajadas van haciendo mella en unas piernas que acusan las
dos fuertes etapas anteriores. Conforme va avanzando el día y el sol cada vez
esta más alto el calor empieza a ser sofocante en una zona donde es difícil
encontrar agua y pueblos cercanos, y donde el posible refugio a la sombra es
muy difícil también de encontrar. Al final de la mañana cruzo por unas salinas
donde se me hace muy pesada la falta de agua. Finalmente llego a Bujaraloz a
las dos de la tarde y solo a 15 kilómetros del final. Como, bebo y recupero
fuerzas mientras espero un par de horas que pasen esas horas de calor. Ya
aburrido de esperar, decido seguir el camino por una carretera poco transitada,
que me lleva a Castejón de Monegros casi a las seis de la tarde. Nada mas
llegar el pueblo me da sensación del típico pueblo fantasma pues no había nada
más que un par de viejos coches aparcados en la calle. Ni rastro de nadie.
Busco la pensión y después de ducharme salgo a dar una vuelta en la que, por
fin, veo gente por la calle.
Etapa 4. Castejón de Monegros – La Puebla de Castro
Salgo
de Castejón de Monegros en el horario habitual por la carretera que me trajo
para coger en seguida un camino de tierra que durante muchos kilómetros se me
hace muy cómodo. Después del primer de los dos almuerzos que suelo hacer, el
paisaje se transforma en enormes campos de maíz que con los aspersores me van
refrescando de vez en cuando. La orografía de esta zona del Alto Aragón me deja
fascinado, un vaivén de mesetas o altiplanos perfectamente definidos donde en
sus partes bajas se encuentran todos los campos y en la llanura superior
abundan matorrales y árboles típicos de secano. Todo esto con una gran red de
acequias y canales de aguas transparentes que me inspiran confianza en beber y
refrescarme en ellos. Desde lo alto de las últimas mesetas que durante el
camino subo y bajo se podía contemplar a lo lejos lo que me espera en las
próximas etapas, los pirineos. Después de medio perderme intentando seguir un
track que iba por un camino inexistente, tengo que retroceder unos kilómetros y
rehacer la ruta. En este nuevo tramo paso por Barbastro, donde aprovecho para
comprar agua fresca, y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro en una
carretera que discurre por medio de las primeras montañas pirenaicas. El fin de
la etapa de hoy se empieza a oler en el momento que me desvío a la izquierda
para dejar esa tan buena carretera para entrar en una en la que el pavimento
aparece roto y cuarteado. Después de varios kilómetros de calurosa ascensión
llego a la Puebla
de Castro sediento y cansado. Busco un bar donde recuperarme y en el que entablo
conversación con la camarera y un viejo señor sentado en la barra que decide
invitarme. Después de la milagrosa recuperación bajo al lago Barasona donde me
espera un camping en lugar de una pensión como yo tenía entendido y me sale
bastante más caro de lo que pensaba. Aún así consigo que me hagan un buen
precio y me dan una habitación de hotel y se portan muy bien conmigo. La pega
de la ruta de hoy es que me he dado cuenta que tengo la horquilla rota, solo me
funcionan 3
centímetros de todo el recorrido y el bloqueo nada de
nada. Espero que no vaya a más y se pueda solucionar fácil. Aunque nada evitara
dejarme sin horquilla un par de meses cuando vuelva. El paisaje ha sido uno de
los más variados de todas la etapas realizadas sorprendiéndome mucho las mesetas
del alto Aragón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario